En resumen: La analítica convierte los datos en explicaciones y decisiones; la medición determina qué datos se recopilan y según qué reglas. Sin una definición compartida, incluso un informe preciso puede interpretarse mal.
Cómo utilizo la analítica y la medición en la práctica
Antes de empezar a trabajar con analítica y medición, anoto su definición precisa, la fuente de datos y la decisión en la que deben influir. Compruebo el numerador, el denominador, el periodo, la divisa y los posibles duplicados. Después interpreto el valor en el contexto del margen, la capacidad y la calidad del cliente; un número sin comparación no puede indicar qué debería cambiar una empresa.
Qué conviene vigilar
El mayor riesgo es un informe sin una decisión asociada. Cuando la analítica y la medición se realizan solo porque están disponibles en una interfaz, el equipo obtiene otro gráfico, no una mejor gestión. También conviene evitar comparar periodos en los que hayan cambiado el sitio web, el etiquetado o el método de recuento.
Preguntas para decidir
- ¿Cómo calculamos exactamente el valor y de qué fuente procede?
- ¿Qué decisión cambiará si el número sube o baja?
- ¿Qué puede distorsionar o duplicar la medición?
- ¿Con qué comparamos el valor para que tenga sentido empresarial?