En resumen: El valor de conversión es una expresión monetaria o basada en puntos del beneficio de una acción específica completada. Debe distinguir entre distintos tipos de resultados y basarse en la economía real, no en una cantidad arbitraria.
Cómo uso el valor de conversión en la práctica
En la práctica, con el valor de conversión me interesa la tendencia y su causa, no una cifra aislada. Desgloso el resultado por fuente, oferta o tipo de cliente, pero solo hasta el nivel en que quedan suficientes datos para tomar decisiones fundamentadas. Todo panel debería incluir, junto a la cifra, una nota sobre qué ha cambiado en la medición o en las operaciones.
Qué conviene vigilar
Una cifra puede parecer más precisa de lo que realmente es. El valor de conversión puede verse distorsionado por una implementación deficiente, el consentimiento, las reglas de atribución, una cantidad insuficiente de datos o definiciones diferentes entre herramientas. Optimizar una métrica sin comprobar el resultado empresarial a menudo solo significa generar una actividad más barata, pero de peor calidad.
Preguntas para tomar decisiones
- ¿Cómo calculamos exactamente el valor y a partir de qué fuente?
- ¿Qué decisión cambiará si la cifra sube o baja?
- ¿Qué puede distorsionar o duplicar la medición?
- ¿Con qué comparamos el valor para darle significado empresarial?