En resumen: La arquitectura de la información organiza el contenido, los conceptos, la navegación y las relaciones para que las personas puedan encontrar y comprender la información. Parte de sus tareas, no solo de la estructura interna de la empresa.
Cómo utilizo la arquitectura de la información en la práctica
Para la arquitectura de la información, primero establezco qué decisión debe aclarar. Anoto la situación actual, el cliente al que nos dirigimos, las alternativas disponibles y las limitaciones de la empresa. Después busco un cambio que pueda realizarse y verificarse. La teoría solo resulta útil cuando ayuda a elegir una prioridad, un responsable y algo que conscientemente no haremos ahora.
Qué conviene vigilar
Conviene evitar intentar abarcar a todos los clientes y todos los canales. La arquitectura de la información debería ayudar a seleccionar algo y descartar algo. Sin límites, surge una comunicación general que cualquiera puede utilizar. Otro error consiste en cambiar de dirección después de cada semana más floja en lugar de comprobar la hipótesis original.
Preguntas para la toma de decisiones
- ¿Qué decisión concreta debería aclarar el término?
- ¿Qué respalda nuestra afirmación y qué sigue siendo solo una hipótesis?
- ¿Qué haremos de forma diferente a causa de esta decisión?
- ¿Quién es responsable del cambio y cuándo evaluaremos su impacto?